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Psicología Adolescentes en Pozuelo

Psicología adolescentes en Pozuelo

Si estás buscando información sobre Psicología adolescentes en Madrid, aquí resolvemos tus dudas.

Psicología Adolescentes en Psicoeuropa

La adolescencia es una época de cambios especialmente susceptible para los jóvenes. Esto se debe a la aparición de problemas tanto a nivel individual como a nivel familiar. El adolescente se encuentra desubicado y perdido, ya que no es considerado ni un niño ni un adulto. Es frecuente que se sienta confuso y que no tenga equilibrio emocional.

Por otro lado, se resienten las relaciones familiares y los padres notan que su hijo ya no se comunica como antes, se aísla, está a la defensiva o presenta un comportamiento rebelde o incluso agresivo.

En PsicoEuropa realizamos un abordaje integral de los problemas, tanto personales como familiares y escolares, que pueden aparecer en esta etapa. Aquí es donde se termina de formar la personalidad de la persona, la cuál resulta determinante para el desarrollo posterior como adulto.

La implicación de los padres en el tratamiento de su hijo es esencial para la resolución del problema. Por este motivo ofrecemos pautas educativas que les permitan ayudar a sus hijos. Además cuando el caso lo requiere trabajamos con terapia familiar.

Principales áreas de Trabajo

  • Problemas de conducta por parte del joven: impulsividad, falta de autocontrol, agresividad, etc.
  • Trastorno por déficit de atención con y sin hiperactividad.
  • Problemas para relacionarse: timidez, falta de habilidades sociales, problemas con los amigos o compañeros.
  • Acoso escolar o bullying.
  • Problemas escolares: dificultades de aprendizaje, falta de motivación, empeoramiento del rendimiento académico, técnicas de estudio. También aprovechamiento del tiempo, desarrollo de la atención, la concentración y la memoria, ansiedad ante los exámenes, fobia escolar, orientación laboral, etc.
  • Baja autoestima, inseguridades.
  • Problemas de ansiedad: miedos, temores, fobias, hábitos nerviosos, tics, obsesiones, manías, etc.
  • Depresión.
  • Problemas en la familia: desobediencia, problemas de convivencia, falta de límites, etc.
  • Confusión y desorientación.
  • Adicciones: drogas, alcohol, tabaco,nuevas tecnologías (internet, móvil, etc).
  • Problemas de alimentación que derivan en trastornos alimenticios como anorexia y bulimia.

¿Cuándo debemos acudir al Psicólogo?

Los adolescentes pasan por altibajos emocionales todo el tiempo. Las hormonas están cambiando. Cuando los padres están ocupados trabajando, o se produce una separación de la familia, los adolescentes pueden recurrir a los amigos en lugar de a los padres.

El problema en la mayoría de los casos es que los adolescentes no entienden lo que significan las sensaciones que experimentan. Como padre o madre, es importante estar pendiente de determinados cambios anímicos o conductuales. Estos pueden estar afectando a nuestros hijos. En el momento que eso suceda no deben dudar en acudir al psicólogo. Este les ayudará a solucionar los problemas de la manera más eficaz.

¿Cómo sabemos si necesitan ayuda?

1. Cambios de humor.
Los padres conocen a su hijo mejor que nadie. Eso da la seguridad de que ante la presencia de cualquier cambio de humor en el joven, será detectado por los padres antes que por otra persona.

2. Presentan trastornos del sueño.
Los adolescentes con síntomas depresivos duermen mal. Por ejemplo, presentan insomnio de conciliación: les cuesta coger el sueño. Por el contrario, también pueden presentar hipersomnia, es decir, es frecuente que se pasen toda la mañana del sábado y del domingo durmiendo.

3. Cambios en el comportamiento.
Los comportamientos cambian a medida que los hijos crecen. Si su hijo o hija está presentando características totalmente diferentes a lo que usted conoce y no considera que sean normales en el ámbito comportamental, debemos estar alerta.

4. Consecuencias en la escuela y entre amigos.
Si se distrae fácilmente y apenas tiene concentración, puede afectarle al rendimiento escolar. Además esto también influye a la capacidad de mantener relaciones con sus compañeros.

5. Automedicarse.
Esto puede utilizarse por el adolescente como forma de escape de sus problemas. La forma de saber si lo hace, es si los padres encontraran cualquier indicador de drogas o de consumo de alcohol, autolesiones o un desorden alimenticio.

6. Síntomas físicos.
Disminución de energía, cambios en los hábitos de comer y dormir, frecuentes dolores de estómago, dolores de cabeza y dolores de espalda. Todo esto además del descuido del aspecto personal e higiene(como asearse menos), pueden ser signos que indican algún tipo de problema.

Cosas a tener en cuenta

    • Al principio de esta etapa la impulsividad y las conductas agresivas forman parte del desarrollo evolutivo del inicio de la adolescencia. Un entorno desestructurado o unos padres excesivamente rígidos pueden convertir la etapa adolescente en un período especialmente conflictivo en lo referente a la relación familiar.
    • Los amigos pasan a ser los referentes principales del adolescente. Este espacio dejan de ocuparlo los padres. Ahora piden consejo, preguntan e imitan comportamientos de los amigos. Esto es un proceso natural y esperado pero al que los padres tienen que poner cierto orden y límites. En caso de que esto no fuese así, esto podría indicarnos algún tipo de problema o trastorno (timidez, problemas de habilidades sociales, etc.).
    • Lo normal es que haya cierta rebeldía en la adolescencia. El adolescente se prepara para “volar del nido” y buscar personas que se asemejen a él. Por lo que es normal que se produzcan discrepancias entre los padres, a los cuales les cuesta aceptar que su hijo se hace adulto y tiene las propias necesidades del adolescente.
    • Hay padres que se cuestionan que han hecho mal en la educación de sus hijos. Esto se debe a los comportamientos que surgen en la adolescencia ya que los padres no los entienden ni esperaban. En muchos casos, probablemente no hayan hecho nada mal. Los valores con los que hemos educado a nuestros hijos, seguramente permanecerán latentes y saldrán cuando ellos mismos sean adultos, formen su propia familia y tengan hijos.
    • Cuando se produce un rechazo hacia los padres en esta etapa puede que tengamos en el fondo un problema de índole emocional o afectivo. Padres demasiado rígidos,pueden entre otras causas, acrecentar en el adolescente la necesidad de romper con un pasado que le ha causado sufrimiento. Esto le lleva a buscar fuera de su propia familia unos valores y forma de vida diferentes.
    • El adolescente ya no es un niño y, por tanto, no debemos tratarle como tal. Tenemos que ser capaces de adaptarnos como padres a los cambios biológicos, sociales y psicológicos que se irán produciendo.
    • Los padres siempre estarán al lado de su hijo, pero el adolescente debe percibir una cierta sensación de libertad y autonomía. Un exceso de control o rigidez puede ser perjudicial para su etapa como adolescente. Por tanto la palabra clave es “flexibilidad”. Debemos ser limitadores y vigilantes de sus conductas. 

Al mismo tiempo facilitarles una cierta autonomía en función de las características de cada adolescente. Esto puede llevar a discusiones acerca de cual es la hora correcta de volver a casa o si se puede o no salir.

  • El verdadero aprendizaje en la adolescencia suele darse a través de la experiencia. Normalmente aprenden más actuando y cometiendo errores que no por las lecciones de moral que dan los adultos o padres. Aún así los padres tienen el derecho y el deber de comentarles sus propias opiniones y establecer límites.
  • La relación entre padres e hijos va cambiando según la edad. Cuando son pequeños dependen de los padres y su actividad con ellos es más activa. Mientras que en la adolescencia este valor disminuye drásticamente.