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Terapia de Familia

La terapia familiar ayuda a favorecer la sintonía entre los miembros de una familia y hacer posible que éstos crezcan más unidos. Además, ayuda a que los problemas existentes se minimicen y a mejorar la vida del núcleo familiar.

Beneficios de la terapia familiar

La terapia familiar tiene múltiples beneficios y éstos son algunos de ellos:

Es perfecta para tener una mejor convivencia en el hogar.

  •  Ayuda a que todos los miembros acepten la realidad de la situación del núcleo familiar (en el caso de que haya habido un fallecimiento, un divorcio o una enfermedad, hay que hablar este tipo de cosas, porque de lo contrario, la familia se resiente).
  • Hace posible que los miembros de la familia hablen cara a cara sobre los problemas existentes y los solucionen de la forma más directa posible.
  • Evita las peleas y favorece el diálogo y la disciplina.

 Ayuda a comprender el porqué de un cambio de actitud en los hijos. Por ejemplo, si se ha vuelto más rebelde, si actúa de forma más agresiva o si dice más insultos, intentamos averiguar el motivo y le ponemos solución.

Aunque los progenitores crean que tienen controlada cualquier situación, es importante saber que muchas veces se necesita un punto de vista externo, objetivo y especializado para mejorar el clima familiar. Por ello, es positivo realizar terapia familiar con un profesional.

Aprende cuándo poner límites

Es importante saber poner límites a los hijos, aunque no hay que hacerlo en exceso puesto que si les llenamos de restricciones, esto derivará en una desconfianza hacia los padres y una falta importante de autonomía. Poner límites es positivo para un crecimiento saludable y equilibrado.

Sí al diálogo

La comunicación es una de las bases más importantes para conseguir una buena relación familiar. Por ello, esta terapia está enfocada a integrar el diálogo en las relaciones intrapersonales de los miembros de la familia.

Para empezar, debemos conocer abiertamente cuáles son los problemas que hacen que la comunicación no sea fluida. La terapia ayuda a identificar cuáles son las cuestiones que impiden la comunicación. Entre estos elementos, los más comunes son los siguientes:

  • Demasiado afecto que impide ser objetivo.
  • Sentimientos exagerados, tanto positivos como negativos.
  •  Imaginar erróneamente qué es lo que otro miembro de la familia piensa acerca de uno mismo y actuar en consecuencia.

No expresar los sentimientos y los pensamientos de la forma adecuada. Por ejemplo, cuando hay algo que nos molesta y no lo decimos, ya sea por no darle importancia, por evitar discutir o por no hacer daño a una persona que queremos.

Cuando se da alguno de estos elementos, la comunicación familiar se resiente y empiezan las peleas y los conflictos. Es preferible hablar las cosas con tacto, aunque puedan molestar, antes que no decir nada y hacer que el conflicto se haga cada vez más y más grande, alterando la estabilidad familiar.

Crear un clima familiar agradable
La terapia familiar es ideal para crear una buena relación familiar sin momentos incómodos ni expresiones agresivas. Para conseguirlo, hay que trabajar en los siguientes ámbitos.

Aceptación de la realidad familiar

Muchos conflictos se forman porque uno o más miembros de la unidad familiar no aceptan una situación presente. Por ejemplo, un divorcio, una infidelidad, una enfermedad, una pérdida de trabajo, un accidente o un fallecimiento o también momentos de felicidad, tales como, un premio, conseguir un título o un nuevo empleo.

Esto provoca sentimientos tales como los celos, la envidia, la culpa o la compasión que pueden acabar tomando las riendas de la relación.
Para mejorar la comunicación es necesario que todos entiendan, respeten, acepten  y se esfuercen por mejorar el momento de la vida en el que se encuentran todos y cada uno de los miembros. Esto hace posible que la familia crezca unida.

Crear pactos
Crear pactos es esencial para conseguir una buena convivencia, porque siempre van a surgir conflictos y es necesario utilizar el diálogo para que éstos desaparezcan. Los conflictos más comunes son los siguientes:

  • Desacuerdos en la forma de educar a los hijos
  • Desacuerdos en la forma de llevar la economía familiar
  • Desacuerdos a la hora de cuidar o decorar la casa

Desacuerdos en lo que se refiere a otras personas que no pertenecen al grupo familiar

Todas estas cuestiones se pueden solventar si decidimos hacer pactos y por supuesto, cumplirlos siempre. De esta manera, evitaremos muchos conflictos y aumentaremos el bienestar del conjunto familiar.

Premiar y castigar… ¿sí o no?
Muchos padres dudan bastante entre si deben o no castigar y premiar a sus hijos. Se suele pensar que los premios refuerzan la motivación de los hijos a la hora de hacer algo.

Sin embargo, no siempre es así, y es que la motivación tiene que ver con querer ayudar a alguien a que realmente desee hacer cierta actividad. Por su parte, si ofrecemos un premio, lo que estamos haciendo es que el fin no sea aprender, sino conseguir el premio.

En cuanto a las reprimendas, si castigamos a nuestros hijos cuando se equivocan, ellos creen que, cuando han cumplido el castigo, tienen vía libre para volver a portarse mal. Y así sucesivamente.

En nuestro centro Psicoeuropa en Pozuelo (Madrid), contamos con especialistas en  terapia familiar que pueden ayudarte a solventar todo tipo de problemas, creando así un núcleo familiar sólido.

Recuerda que la primera consulta es gratuita y, a partir de ella, podremos empezar a trabajar para solucionar tu motivo de consulta.

Si quieres pedir cita o consultar más información, tan solo tienes que llamar al 91 352 30 83 o al 630 645 344.