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Autor: Paloma Díez Abad

Ansiedad Generalizada Pozuelo

Ansiedad Generalizada Pozuelo:

En el último mes, cuatro personas han accedido a nuestra web buscando ese término en google. Y es que es normal sentirse ansioso ocasionalmente, sin embargo si el número de días que tienes ansiedad, son más que los que no la tienes, entonces debes consultar con un profesional.

La ansiedad generalizada está muy relacionada con la preocupación. Nos preocupamos, para intentar solucionar un problema. Y esto no está mal siempre que la preocupación dure poco tiempo y nos encamine a la solución del mismo.

Pero cuando nos preocupamos con mucha frecuencia, sin utilidad, con deseo de no preocuparnos y la sensación de no podernos quitarnos la preocupación de la cabeza, entonces estamos haciendo lo que los psicólogos llamamos “rumiar”

La rumiación, a su vez tiene mucho que ver con la necesidad de control que tenemos los humanos. Nuestro cerebro tiene muchas ventajas evolutivas con respecto a otras especies. En concreto, nos permite predecir y manipular nuestro medio para garantizar nuestra supervivencia.

Ansiedad Generalizada Pozuelo

El problema es que a veces nos preocupamos de manera irracional por cosas por las que no podemos hacer nada, pero seguimos preocupados porque la preocupación nos da cierta sensación de control, de estar haciendo algo para evitar eso que tememos.

En general, la ansiedad generalizada tiene que ver con nuestras experiencias vitales que nos han llevado a aprender a utilizar la preocupación porque en muchas ocasiones nos ha sido una estrategia útil. Pero si en el momento actual, como hemos dicho al principio, hay más días en los que estás preocupado que días en los que no lo estás, es el momento de pedir ayuda.

Ansiedad Generalizada Pozuelo

A continuación, te dejamos algunos síntomas típicos de la ansiedad generalizada que te pueden dar algunas pistas, si te sientes identificado o reconoces a alguien, efectivamente debes consultar con nosotros, o le debes recomendar a ese alguien que lo haga:

  • Los demás te dicen que te preocupas demasiado
  • Tú, lo has pensado en alguna ocasión
  • Planificar demasiado
  • Ponerte siempre en la peor de las posibilidades para “Estar preparado”
  • Percibir continuamente amenazas
  • No te puedes quitar de la cabeza una situación que te genera incertidumbre
  • Indecisión, mucho miedo a equivocarte
  • Preocuparte continuamente por tu seguridad o la de tus seres queridos.

Así que si tienes alguno de estos síntomas, no dudes en contactar con nosotros. Te atenderá directamente un psicólogo especializado en ansiedad al que puedes consultar de manera gratuita y sin ningún tipo de compromiso.

Los niños y adolescentes también pueden tener este tipo de dificultades. En realidad la única diferencia suele ser que el contenido de las preocupaciones está asociado a temáticas más propias de su edad como es la relación con sus iguales.

Ansiedad Generalizada Pozuelo

Crisis de Ansiedad Pozuelo

Crisis de Ansiedad Pozuelo:

Jesús está tan tranquilamente en su casa y de repente, sin motivo aparente comienza a sentir que su corazón se acelera, que le falta el aire, no sabe por qué e intenta coger más aire para no ahogarse, pero cada vez siente que se ahoga más. Jesús está teniendo un ataque de ansiedad.

Un Ataque de Ansiedad es la percepción de algunas señales fisiológicas que son interpretadas de una manera catastrófica. Se presentan con un miedo intenso a una consecuencia que es terrible para la persona que la sufre.

Las personas cuando perciben estas señales de su cuento tienen miedo a perder el control, a «volverse loco», miedo a morir, a hacer el ridículo, a no poder salir de una situación, a tener un accidente en el coche, a tener un infarto etc…

Es muy importante que las personas que sufren este tipo de problemas sepan que las señales que su cuerpo les envía, son señales de ansiedad. Si bien son muy desagradables de sentir, no son peligrosas y no pueden provocar las situaciones que ellos temen.

Crisis de Ansiedad Pozuelo

Con frecuencia las personas que sufren ataques de ansiedad acuden a urgencias creyendo que su sintomatología es de origen orgánico. Allí reciben un tratamiento farmacológico en forma de ansiolíticos que calma los síntomas, pero les deja una sensación de miedo y de falta de control ante lo que les ha pasado. Tienen la percepción de que presentan un problema físico en lugar de uno emocional.

Claro, nosotros recomendamos la psicoterapia. Un proceso en el que aprender que estos síntomas son menos peligrosos de los que parece, que están agravados por nuestros pensamientos y una evaluación de si hay algún factor en la vida del paciente que esté relacionado con la aparición de los mismos.

En realidad, si te fijas los síntomas fisiológicos de la ansiedad son los mismos que tenemos cuando corremos. Tensión muscular, aceleración de la respiración, aceleración del pulso cardíaco, calor, sudoración.

Y es que tenemos ansiedad por eso, para prepararnos para correr. Es una herencia de cuándo vivíamos expuestos a los depredadores: Un león, ansiedad, prepárate para correr. El problema es que nuestro organismo está biológicamente preparado para correr ante los peligros y en nuestro sistema social actual generalmente correr no es un forma eficaz de afrontar las situaciones.

Por ejemplo, si tengo mucho miedo a un examen y para mi suspender es peligroso, mi cuerpo se prepara para correr como si viniera un león. Pero para hacer un examen, correr no sirve de nada, de nada bueno.

Crisis de Ansiedad Pozuelo

Esperamos haberte proporcionado alguna ayuda si tienes síntomas de ansiedad o ataques de pánico. De todas formar, si estos problemas te generan limitaciones importantes en tu vida recuerda que siempre puedes contar con nosotros. Llámanos ahora y te atenderá directamente un terapeuta especializado al que podrás consultar gratuitamente sin ningún tipo de compromiso.

Crisis de Ansiedad Pozuelo

¿Cómo controlar los nervios?

¿Cómo controlar los nervios?

Sentirse nervioso ante algunas situaciones como hacer un examen, empezar en un trabajo nuevo, una reunión importante, una primera cita etc, es normal, pero está bien tener algunos truquillos para controlarse…

Lo primero es aceptar que estamos nerviosos y no sentirnos más por ello e intentar luchar con lo que sentimos. Los nervios son ansiedad, miedo o precaución ante una situación exigente para nosotros y en la que tenemos cierto temor a que no salga bien del todo.

Nuestro organismo se prepara para correr porque es la forma ancestral de afrontar los peligros. Cuando éramos primates y teníamos que escapar de los leones, lo más eficaz era salir corriendo. Lo malo es que en la actualidad en las situaciones que interpretamos como peligrosas, correr no vale de nada.

Si te fijas, las sensaciones que tenemos cuando estamos nerviosos son las mismas que cuando corremos: tensión muscular, respiración acelerada, calor, sudoración, pensamiento rápido impulsivo y poco reflexivo, etc.

Una vez que hemos aceptado que estamos nerviosos conviene preguntarse por qué: ¿Por qué me pone tan nervioso esta situación? ¿Quién o qué me hace sentir nervioso? ¿Cuáles son las razones que desencadenan esos nervios? ¿Estoy pensando de una manera realista o estoy siendo exagerado o catastrofista?

¿Cómo controlar los nervios?

Estas preguntas te darán una pista sobre qué partes de la situación te producen temor. Te sirven para prepararte mejor ante esos aspectos en los que te sientes menos seguro y te ayudan también a relativizar el miedo. Puedes hacer ensayos mentales de la situación en la que pones en marcha diferentes soluciones a los obstáculos que te vas encontrando.

Busca ejemplo en tu memoria de otras situaciones similares en las que hayas salido bien parado y si es una situación completamente nueva, busca entonces en tu pasado cómo afrontaste otras situaciones nuevas en las que te encontrarte.

Puedes coger un papel y escribir acerca de cómo te sientes y lo que piensas, este ejercicio sirve para ver las cosas de otra manera. Otra forma de lograr este mismo objetivo es hablar de tus nervios con una persona de confianza.

También conviene recordad que ciertos nervios producen una mejor actuación. Así lo descubrieron los psicólogos Yerkes y Dodson en 1908: es necesaria cierta activación para realizar correctamente una tarea. Si tenemos poca ansiedad o demasiada el rendimiento se ve perjudicado.

¿Cómo controlar los nervios?

Espero que estos consejos os sirvan para gestionar mejor aquellas situaciones en las que os ponéis nerviosos. De todas formar si eres una persona muy nerviosa, tal vez podrías plantearse acudir a nuestra consulta para analizar tu caso de una forma un poco más pormenorizada.

Entre un 15 y un 20% de la población sufre de problemas de ansiedad que requeriría de atención psicológica y si en tu familia hay antecedentes tienes un 45% más de probabilidad de desarrollar un trastorno de ansiedad.

Ludopatía Pozuelo

Ludopatía Pozuelo:

Juan empezó a jugar durante el confinamiento por el Covid-19, tenía 28 años y había acabado la carrera aunque estaba desempleado. Cuando acudió a nuestra consulta jugaba sobre todo para afrontar situaciones difíciles de su vida.

Ha trabajado en numerosas ocasiones, pero siempre en empleos temporales que no duraban demasiado. Por esta razón nunca había logrado sostener una economía propia que le permitiera independizarse.

Vivía con sus padres y con su madre tenía una relación distante. Cuando empezó a jugar, sus padres trataron de controlarle, pero él se quedaba hasta altas horas de la madrugada, cuando sus padres dormían para poder jugar online.

Ludopatía Pozuelo

En esta época coincide también con una ruptura de pareja, lo cual hizo que se deprimiera mucho, se sintiera solo y desesperanzado, “no lograba que nada en su vida fuera bien”. Así por lo menos mientras jugaba se olvidaba de todo.

Al principio lo pasaba bien, pero más adelante, cuando empezó a perder dinero, se agobiaba mucho con la pérdida y seguía jugando para poder recuperarlo, cosa que nunca pasaba, cada vez perdía más y se agobiaba más

Durante su tratamiento, además de abordar el tema de la adicción directamente también realizamos algunas sesiones dirigidas a la mejora de la relación familiar, especialmente con su madre. Dejó de jugar en un mes, aunque la terapia se alargó algunos meses más. Juan consiguió mejorar sus relaciones interpersonales, la comunicación con su familia y además, encontró trabajo.

Ludopatía Pozuelo

Los tratamientos de adicciones suelen tener tres fases:

  1. Evitar el deseo o control estimular. Consiste fundamentalmente en “ponerse las cosas difíciles” para realizar la conducta adictiva. En este caso, Juan, jugaba al Póquer Online, así que buscamos aplicaciones que controlaban que no entrara en ciertas páginas
  2. Entrenamiento de habilidades de afrontamiento. Una persona empieza a jugar por algún motivo, desde evitar el aburrimiento hasta como lo pasaba a Juan, evitar el malestar que le causaba su situación de desempleo. Además de tratar la adicción propiamente dicha, es necesario que la persona sepa gestionar aquello que le llevó a jugar de una manera que sea beneficiosa para sí mismo en lugar de a través del juego.
  3. “Citarse” con el deseo. Una vez que la persona tiene habilidades de gestión, es importante ir quitando aquellos obstáculos externos que nos ayudaban a no jugar para desarrollar autocontrol. Puede parecer contradictorio, pero esta fase nos ayuda a prevenir recaídas. Nunca se sabe cuándo nos vamos a encontrar en una situación de riesgo y si la hemos superado con ensayos controlados en mucho menos probable que volvamos a jugar.

Contacta con nosotros.

Más información sobre la adicción al juego.

Ludopatía Pozuelo.

Habilidades para la Regulación Emocional

Habilidades para la Regulación Emocional.

En el último artículo os hablábamos de los pasos previos a la regulación emocional para que esta se pueda realizar de una manera eficaz y saludable conforme a nuestras metas. Pues bien en el artículo de hoy vamos a hablar de la parte de Modulación Emocional, es decir una vez que hemos atendido y validado todo el proceso emocional ¿cómo podemos influir en cómo nos sentimos?

  1. Entender la función de las emociones. Cada emoción sirve para una cosa y es importante conocerlo para prestar atención a algo significativo en una situación. La tristeza está asociada con la pérdida, el miedo con los peligros, el enfado con las cosas que no nos gustan, alegría con las cosas que nos gustan y la culpa con la sensación de que hemos hecho algo mal. En este artículo podéis leer más sobre para qué sirven cada una de las emociones.
  2. Identificar obstáculos. Cada uno tenemos unas emociones que nos cuesta más gestionar (para algunos es la Ira, para otros la tristeza, el miedo, la vergüenza…) sobre todo en determinadas situaciones. Aprender esto es valioso para su modulación, ya que nos permite prever situaciones en las que nos será difícil gestionarnos.
  3. Identificar y etiquetar las emociones. Lo primero para gestionar algo es ponerle nombre, esto es básico para saber a qué nos enfrentamos y poner en marcha los recursos apropiados. Lo que siento es tristeza, miedo, enfado…
  4. Revisar los pensamientos asociados. Las emociones son consecuencia de cómo interpretamos una situación, es útil reflexionar a cerca de mis interpretaciones porque con frecuencia esto ya modula la emoción.
  5. Solucionar problemas. A veces, las emociones las provocan las condiciones objetivas de una situación y es la propia situación la que debe ser modificada si es posible (no siempre lo es), no nuestra interpretación.
  6. Utilizar una acción opuesta. A veces, sirve actuar justo de forma contraria a cómo nos apetece. Por ejemplo, si me da miedo el metro, subirme en él, si me enfado con alguien, ser amable con esa persona.
  7. Acumular emociones positivas. Cuando nos sentimos bien es más fácil afrontar una emoción negativa, por eso hacer actividades agradables, deportivas y sociales es una buena idea para la gestión emocional. También intentar mejorar lo más posible nuestra vida en general.
  8. Aprender para el futuro. Cuando uno se equivoca en la gestión emocional, en vez de machacarse por ello conviene simplemente aprender para el futuro y proponerse hacer algo diferente la próxima vez, para obtener resultados diferentes.
  9. Cuidar del cuerpo. Las emociones se expresan también en el cuerpo, identificar las señales que nos da nuestro cuerpo cuando sentimos una determinada emoción es muy útil para identificarla y regularla.
  10. Identificar nuestros límites emocionales. Es importante aprender a partir de qué punto somos incapaces de controlarnos, esto es útil para poner remedio antes de llegar a ese punto. Pasa con muchas emociones, por ejemplo, el enfado.

Habilidades para la Regulación Emocional

Espero que os haya sido de utilidad este artículo y que podáis poner en marcha estas estrategias. Recordad que estamos a vuestra disposición para cualquier cosa en que os podamos ayudar. ¡No dudéis en contactar con nosotros!

Habilidades para la Regulación Emocional.